Para refugiados de Irma, la pregunta ahora es cuándo podrán volver a casa

MIAMI, FLORIDA, 11 DE SEPTIEMBRE.- Pasado el huracán Irma, para algunos de los que se refugiaron en la secundaria Ronald Reagan, en Doral, ciudad aledaña a Miami, la espera aun no ha terminado, ya que sus casas se hallan inundadas o aun no tienen permiso de las autoridades para llegar a ellas.

"Yo vivo en Miami Beach y no puedo ir allá todavía, ni siquiera hay 'ubers'", dijo a Efe el ecuatoriano Sixto Jurado, quien junto a su esposa, María Pérez, espera paciente en medio del gimnasio de esta secundaria que entre el viernes y el domingo cobijó a más de un millar de personas, en su mayoría vecinos del área.

Jurado, como el venezolano Leicy Sivira, también vecino de Miami Beach, no puede volver a su hogar por una orden del Gobierno de esa ciudad costera, que ha prohibido a residentes y turistas el acceso hasta este martes, a fin de que las cuadrillas de trabajadores recojan los escombros, ramas y cables del alumbrado eléctrico.

"Ya un vecino me ha dicho que solo han caído ramas y no hay ventanas rotas en mi casa", señaló con cierto alivio el venezolano, al lado de su esposa e hija.

Entre quienes aun dormirán hoy al interior de este colegio hecho de cemento armado hay también turistas, como la italiana Francesca Magliolo, quien debió cambiar su hotel en South Beach por esta suerte de campamento militar en el que se transformó el colegio.

La italiana, que estaba de vacaciones por EE.UU. cuando se anunció "la visita" de Irma, solo espera poder tomar el miércoles su vuelo a Milán, aunque, como muchos otros, solo tiene palabras de agradecimiento a los directivos del plantel y a la decena de miembros de la Guardia Nacional que custodiaron el lugar.

"Muchas gracias por su comprensión, de verdad ha sido un gusto poder compartir con ustedes", señaló el domingo a los albergados, micrófono en mano, el teniente a cargo del destacamento militar apostado en esta secundaria, identificado solo como Taboada por razones de seguridad.

En unas declaraciones a Efe Taboada señaló que no se reportó ningún incidente y el comportamiento general fue bueno.

Días antes de la llegada de Irma, el gobernador estatal, Rick Scott, dispuso un total de 7.000 efectivos de la Guardia Nacional para asistir a la población.

Desde primera hora del viernes, cuando los pronósticos colocaban a Miami-Dade y el sureste de Florida dentro de la zona de catástrofe esta escuela empezó a recibir a cientos de personas, en su mayoría vecinos de Doral, una ciudad configurada mayormente por condominios de casas, algunas de material prefabricado.

"Uno ve techos volando y prefiere estar aquí", señaló a Efe el venezolano José Díaz, en alusión al temor que llevó a muchos de los residentes de esta ciudad, con una numerosa comunidad de venezolanos y colombianos, a dejar sus hogares y buscar refugio.

El venezolano, que trabaja como pintor de casas, manifestó que las viviendas construidas tras el paso por Miami del huracán Andrew (1992) como en la que él vive tienen paredes de cemento y cumplen con las normativas de seguridad en caso de ciclones.