Para refugiados de Irma, la pregunta ahora es cuándo podrán volver a casa

Pero él de los techos igual no se fía, en especial por la magnitud y dimensión de Irma, que llegó a tener categoría 5.

El domingo, cuando ya Irma alcanzaba los Cayos de Florida con categoría 4, una tensa calma reinaba en esta secundaria.

La cafetería y los pasillos cobijaban a un amplio muestrario de padres de familia, mujeres embarazadas, bebés, niños de toda edad, arropados con mantas y en medio de maletas, pertenencias y comida.

Como lo hizo desde el viernes, Víctor Escalona, de la iglesia cristiana El Rey Jesús, iniciaba el día con una oración junto a una decena de creyentes en un rincón del gimnasio.

Escalona está convencido de que "el poder de la oración" fue la razón de que Irma finalmente girase hacia el oeste y alejara el peligro mayor del área metropolitana de Miami.

Cuando en la mañana el ojo del huracán empezaba su trayecto por la Florida continental y dejaba sentir sus vientos, los soldados de la Guardia Nacional, rifles al hombro, tranquilizaban a los pocos refugiados nerviosos por el paso del huracán.

Otros observaban a través de las ventanas de la cafetería si el árbol del jardín aguantaba el embate de los vientos que empezaban a sentirse como consecuencia de Irma, que a su paso por las Antillas Menores y Cuba ha dejado unos 40 muertos.

Por la noche constataron aliviados que el árbol, aunque maltrecho y con ramas arrancadas, se mantuvo en pie.(EFE/USA).