Sólo los recuerdos quedan a un Veterano de 3 Guerras, que se dice dañado por radiaciones

NATIONAL CITY.- En su gorra tiene inscrito las 3 guerras en las que les tocó tomar parte en calidad de miembro de la tripulación de barcos y como soldado: la Segunda Guerra Mundial, la de Corea y la de Vietnam.

Domingo de la Cruz es un Veterano, de 89 años de edad, y “aunque estoy todo podrido por dentro pues por las radiaciones, por la bombas atómicas, me dañaron la vista y el oído, me quitaron tres discos y me pusieron un pedazo de metal, ahora no quieren ayudarme”.

El ex militar llamó a la redacción de El Latino y citó al reportero en la biblioteca de National City, donde dijo: “¿Sabes qué? Aunque formamos parte de una organización de personas dañadas por las bombas atómicas, no nos han reconocido. No quieren oir nada. La bomba la probamos en 1958 y nos cayó el gobierno. Si mencionan que ustedes estuvieron en las pruebas de bombas, pueden recibir una corte marcial y pena”, dijo.

Señaló que el único que procuró ayudarles fue el ex congresista Bob Filner, yo tengo todos los papeles que tramitó, “Siempre nos invitaba en su cumpleaños, pero con el cuento de las mujeres, lo hicieron a un lado; se lo fabricaron, yo miro la política siempre igual y no cambia”.

En contraste, dijo sentirse muy decepcionado del actual congresista Juan Vargas: “Yo tengo una carta de él que te puedo enseñar en la que dice: “De la Cruz no te puedo ayudar porque tu no estás en mi Distrito, como si no fuera Senador para todo Estados Unidos”.

Señaló que pese a que hace dos años enviaron documentos al Congreso de Estados Unidos para que se les cubra la indemnización por los daños físicos y psicológicos causados en el campo de batalla, no han tenido respuesta “y desafortunadamente dudo que la tengamos porque no quieren pagar las cantidades que nos adeudan”, pero dijo que el mayor daño es a su salud.

Los recuerdos se van y vienen en forma desordenada, pero el entrevistado inicia la charla recordando que es el de en medio de un total de cuatro hermanos y que su padre, Herlindo de la Cruz, nacido en el estado de Durango, México, fue un hombre al que le tocó participar en la División del Norte al lado del legendario general revolucionario Francisco ‘Pancho’ Villa.

Después, con su madre, Teodora Bañuelos, Don Herlindo cruzaría la frontera (atravesando el Río Bravo,) y trabajaría en las minas de plata de Silver City, Nuevo México, de donde se iría a construir vías del ferrocarril en la ciudad Santa Fe del mismo estado, de ahí al estado de Colorado y terminaría en Prescott, Arizona.

Ahí nacerían los hermanos mayores de Domingo: Félix (ya fallecido), Porfirio (ambos militares), su hermana (fallecida a causa de un medicamento equivocado) y los más chicos, José (“yo me vine cuando el andaba en zapetas” y Alejandro.

Recordó que aunque entonces “había un programa especial con el que podía ingresar, con la firma de los padres, (al ejército estadounidense) a los 17 años”, él apenas tenía 16 cuando fue recibido para entrenamiento en el Centro de Entrenamiento de San Diego y sin haber estudiado ingeniería, fue capaz de administrar las calderas de los barcos en donde le tocó zarpar para cumplir misiones militares.

Horacio Rentería

Ellatinoonline.com